EL LABERINTO DE VILLAPRESENTE, UNA ÚNICA SALIDA

28 agosto 2021 / By Costa
 
 
El laberinto más grande de España es una de las opciones de ocio más curiosas que hacer en Cantabria. Se trata de un entramado de cipreses que superan los 3 metros de altura, plantados de tal manera que crean un conjunto de caminos en el que los visitantes de esta atracción intentan resolver el enigma: salir lo antes posible. La mayoría de estos caminos no llegan a ningún destino, por lo que muchos de los aventureros, incluso sin conocerse, se agrupan en su interior para intentar llegar a la salida. Su interior provoca la sensación de estar en uno de esos jardines botánicos imperiales dignos de la realeza inglesa del siglo XIX. El Laberinto de Villapresente se ubica en el municipio de Reocín, en la localidad de su mismo nombre a apenas 10 minutos de Torrelavega, Suances o Santillana del Mar y a 30 minutos de Santander y Comillas. El laberinto permanece abierto desde Semana Santa hasta el Puente de Octubre, de martes a domingo y en Julio y Agosto todos los días si bien algunos días puede cerrar por fuertes lluvias ya que el suelo es de tierra y pueden haber zonas con demasiado barro.  El horario de apertura es de 10:30 a 20:00, siendo la última entrada permitida a las 19:00. Al llegar al laberinto lo más impactante es su tamaño. Algo más de 5.000 m² de superficie en forma totalmente cuadrada organizada en pasillos estrechos entre los que caminar. Antes de entrar en el laberinto de Villapresente, recuerda: tan solo uno de ellos es el correcto. Aunque, si no lo encuentras durante un tiempo, no te agobies,  ya que existe personal dentro del laberinto que te irá guiando mediante pistas lo justo como para que te vuelvas a orientar y, si fuera necesario, sacarte por alguna de las salidas de emergencia  habilitadas. En este momento te estarás preguntando a ti mismo si ha habido gente que no ha llegado a la hora de la comida. No te apures, el tiempo de todo el recorrido (hasta para los más tardones) suele oscilar entre los 30 y los 60 minutos. Una buena manera de saber si lo estás haciendo bien es la de llegar al  centro del laberinto. A partir de ahí, ya no hay marcha atrás: tan solo te va a quedar la otra mitad. Eso si, llegar al centro no implica completar el laberinto, ya que la segunda parte del mismo es algo más complicada.