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agosto 2020

La Senda Mitológica del Monte Hozarco se encuentra en Peñarrubia. Es una iniciativa del municipio, en pleno corazón de los Picos de Europa, que puede llegar a convertirse en una de las atracciones referentes que ver en Cantabria con niños, ya que pueden disfrutar tanto de la naturaleza como de la mitología cántabra.

El Monte Hozarco o Monte de Santa Catalina está en Peñarrubia, en pleno Desfiladero de la Hermida. Si vas en sentido Potes, irás serpenteando por una de las carreteras más espectaculares del mundo; pasarás la subida a Tresviso desde Urdón, para llegar a un ancho en el camino, que es el municipio de la Hermida.

Desfiladero de la Hermida

LA SENDA MITOLÓGICA DEL MONTE HOZARCO

Al comenzar la subida desde la ermita del siglo XVII, caminas 400 metros y encuentras un cartel que indica el inicio de la ruta. El bosque es un bonito robledal, junto a unas encinas, tilos, castaños y acebos. Quizás en el algún momento notes que te están observando…

Este roble grande y viejo engullía con sus ramas a los niños que se perdían en el bosque.

Al continuar el camino, te puedes cruzar con otros seres mitológicos como la famosa Ojáncana, que sale de vez en cuando de su cueva para comerse a los niños perdidos. Tiene un físico peculiar. Lo más característico son sus grandes pechos, que lleva colgando en la espalda cuando corre.

Pasado el susto del árbol come niños y la Ojáncana, nos encontramos con un viejo bueno pero algo gruñón. Se llama Arquetu, que cuida de aquellos que lo han perdido todo en el juego. No sin antes darles una buena reprimenda.

El que si que da un poco de miedo es el Pecu Ave, mitad hombre, mitad pájaro. Estaba con una moza que le cantaba «Pecu, Pecu, Pecu, colita de escoba ¿Cuántos años quedan para mi boda?».

Adentrándonos en el bosque, nos encontramos con un señoruco vestido con musgo y hojas tocando la flauta, para avisarnos de que por allí anda el Ojáncano. Este es el Musgoso, un personaje muy bueno, que avisa a los pastores cuando hay tormenta.

Después vemos un duendecillo llamado Trenti, escondido entre los arbustos, travieso pero bueno. Espera escondido para tirar de las faldas de alguna moza. Este nos avisa de que por allí anda la Guajona, una bruja chupa sangre, junto al Caballuco del Diablo, que nos trae el mal tiempo.

Un poco más adelante, nos encontramos con el Tentirujo sentado en lo alto de una rama. Cuidado con él, que con sus engaños y conjuros pervierte a cualquiera. Mejor irse rápido y no hacerle caso.

Y por fin, vemos al Ojáncano. Está junto a las Anjanas, que le están intentando convencer para que sea bueno, pero no tiene remedio…

Como están las Anjanas por allí cerca, también está el Enanuco Bigarista , un gnomo bueno que acompaña a estas hadas. No le engañes ¡o se volverá muy malo!

Después, vemos al Cúlebre, mitad serpiente, mitad dragón. Ya puedes correr, ¡porque es capaz de comerse a una vaca!

Por último, vemos a la Osa de Ándara que, aunque sea una mujer, tiene las manos y los pies enormes, llenos de pelo como un oso. Es muy buena, a no ser que te metas con ella.

La ruta termina en uno de los miradores más bonitos de Cantabria: El Mirador de Santa Catalina.

Desde aquí, podemos apreciar todo el Desfiladero. Desde él podemos ver imágenes espectaculares como el vuelo de los buitres y las águilas.

Mirador de Santa Catalina

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